El proyecto

¿Qué es Ingeniería Estoica?

Lo primero es explicar lo que no es:

  • No es un manual que pretende enseñarte cómo vivir.
  • No es una fórmula mágica que vaya a resolver tus problemas, evitarte el sufrimiento o darte las claves para ser feliz.

Ingeniería Estoica es una invitación a detenerte, observar tu propia vida y reflexionar sobre ella.

Es una colección de experiencias, pensamientos y aprendizajes personales que, al relacionarlos con tus propias vivencias, quizá te ayuden a descubrir sentimientos, comportamientos o patrones que nunca te habías detenido a analizar.

Porque conocernos mejor también nos permite identificar aquello que podemos mejorar, aprender de nuestros errores y relacionarnos con los demás desde una mayor empatía y responsabilidad, sin dejar de aceptarnos y valorar lo bueno que ya hay en nosotros.

Pero hay algo importante: comprender una cosa no significa saber llevarla a la práctica.

Ingeniería Estoica no recoge lecciones que yo tenga completamente aprendidas. Es una guía personal que sigo utilizando cada día para recordar mis descubrimientos y trabajar en cómo aplicarlos cada vez mejor a mi propia vida.

No se trata de alcanzar la perfección ni de eliminar las dificultades, sino de aprender a convivir con todo lo que forma parte de nuestra existencia, valorando lo bueno sin olvidar que también podemos aprender de lo malo.

Quizá el verdadero objetivo no sea perseguir constantemente la felicidad, sino aprender a vivir en paz con nosotros mismos, con nuestras decisiones y con aquello que no podemos controlar. Y puede que, al encontrar esa paz, también aprendamos a reconocer y disfrutar mucho más de la felicidad que la vida nos ofrece.

Y si alguna de estas reflexiones consigue que mires tu vida desde otra perspectiva y descubras algo que antes no habías visto, Ingeniería Estoica ya habrá cumplido su propósito.

Porque leer el camino no es recorrerlo.

¿Cómo nació?

Ingeniería Estoica nació en un momento de mi vida en el que me di cuenta de que las cosas no estaban caminando hacia donde yo esperaba.

Aquello me llevó a detenerme y empezar a analizar, como buen ingeniero, mis decisiones, comportamientos, pensamientos y todas aquellas circunstancias que habían influido en el rumbo que estaba tomando mi vida.

Y, cuanto más analizaba, más cosas descubría.

Algunas me ayudaron a comprender por qué había actuado de determinada manera. Otras me hicieron reconocer errores, cuestionar ideas que llevaba años dando por ciertas y descubrir aspectos de mí mismo que nunca me había detenido a observar.

Como no quería olvidar todo aquello que estaba aprendiendo, decidí empezar a escribir mis descubrimientos en forma de conclusiones. Quería tener una guía personal a la que poder volver de vez en cuando, especialmente en esos momentos en los que saber lo que debemos hacer no significa que seamos capaces de hacerlo.

Y así, casi sin darme cuenta, aquellas reflexiones comenzaron a convertirse en algo más grande.

Hasta que un día, al ver lo bonitas que estaban quedando, pensé:

«¿Y por qué no convertirlas en un libro?»

Y así nació Ingeniería Estoica. No como un proyecto literario que tuviera planeado, sino como una necesidad personal de comprender, aprender y recordar.

Con el tiempo apareció una nueva idea: si estas reflexiones me estaban ayudando a descubrir tantas cosas sobre mí mismo, quizá también podrían ayudar a otras personas a descubrir algo sobre sus propias vidas.

¿Qué encontrarás en ella?

Ingeniería Estoica reúne una variedad de conclusiones personales que recorren diferentes aspectos de la vida: el miedo, las emociones, los errores, las relaciones, el amor, las pérdidas, el paso del tiempo y nuestra manera de afrontar aquello que nos sucede.

Cada conclusión nace de una reflexión sobre algo que he vivido, observado o descubierto. En ella explico cómo llegué a ese aprendizaje, qué me hizo cuestionarme y qué perspectiva intento incorporar a mi manera de vivir.

Al final de cada una encontrarás varias frases clave que resumen su esencia, pensadas para que resulte sencillo recordarlas y volver a ellas cuando lo necesites.

No todas las reflexiones tienen por qué conectar contigo de la misma manera. Quizá algunas te resulten evidentes, otras te hagan cuestionarte algo y otras simplemente no encajen con tu forma de entender la vida.

Y eso está bien.

No se trata de que compartas mis conclusiones, sino de que puedan servirte como punto de partida para descubrir las tuyas propias.